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Cómo será Cuba después de la visita de Obama

.,El Encantador Bello On 10:50


Se espera que la isla pueda concretar su apertura económica y conceda más libertades civiles.

Dos lecturas simples y extremas puede tener la llegada de Barack Obama a La Habana: la primera ve la apertura hacia una primavera económica y democrática en Cuba, la segunda cree que se trata de la legitimación del régimen de los Castro por parte de un presidente que simpatiza con el viejo socialismo.

En realidad, la visita de Obama a la isla no puede entenderse como la persistencia de una ortodoxia marxista a la cubana, pero tampoco como la llegada de la democracia liberal tras 57 años de gobierno revolucionario. La lectura más acertada puede estar en el punto medio, pero los puntos medios no siempre son los mejores. El punto medio en

Cuba puede ser una pesadilla peor que el sueño de los barbudos de la Sierra Maestra.
Hace un año, cuando el gobierno de Obama preparaba la apertura de la embajada de EE.UU en La Habana, la disidente Yoani Sánchez expuso en su página web –14ymedio– el documento con el que los comunistas cubanos invitaban a los grandes capitalistas a invertir 8.700 millones de dólares, en proyectos dignos de Palm Beach en Florida. La transformación económica ha llegado, la nueva política de la Casa Blanca sí ha estimulado cambios en Cuba, pero no los que se necesitan.
Así, mientras la empobrecida isla caribeña se fortalece con su entrada al mundo del gran capitalismo, sigue rajándose en los informes de Reporteros sin Fronteras, Freedom House o Amnistía Internacional. Esta última organización explica en su más reciente informe, que la apertura en las relaciones diplomáticas –y podemos decir, también, económicas– no se tradujo en mejoras para el ejercicio de la libertad de expresión, de asociación y de circulación, al contrario, se presentaron miles de casos de persecución contra los disidentes.
La fórmula del capitalismo controlado por un Partido Comunista que favorece a los grandes capitalistas, esos que no gustan de la libertad sindical pero sí de la mano de obra barata, que prefieren aliarse con los tiranos antes que competir en una economía realmente abierta, es una fórmula ya conocida: se trata del modelo chino. Cuba puede estar dirigiéndose en esa dirección, por eso la isla puede convertirse en un gran Tropicana Club como el de los 50’s, con la diferencia de que Fulgencio Batista ahora se llamaría Raúl Castro, y los cubanos tienen hoy menos posibilidades de levantarse contra el poder.
Si Obama llega a La Habana en busca del botín cubano lo va a conseguir, pero si lo que quiere es defender el discurso de los derechos humanos, las libertades y los principios democráticos sobre los que se sostiene el modelo americano, el desafío es mucho mayor. El anuncio de que el presidente norteamericano se reunirá con disidentes es un gran paso, pero será un saludo a la bandera si todo se queda en un mojito y el Departamento de Estado no toma medidas para presionar la democratización de un régimen anquilosado en lógicas represivas de hace medio siglo.
Se ha afirmado que la visita de Barack Obama es histórica. Lo es por la excepcionalidad que supone la visita del presidente de los EE.UU a la Cuba de los Castro, pero para ser realmente histórico, ese acontecimiento debe tener como consecuencia que La Habana se vaya transformando en un Miami o un Los Ángeles, un lugar donde la inversión privada se armonice con el respeto de la dignidad humana, no en un Dubái o un Shanghái, donde los sátrapas brindan con los burgueses a costa de la libertad de sus súbditos.